domingo, 22 de agosto de 2010

Adicción

Y nuevamente el alma ingiere aquella droga invisible que le provoca el insomnio.

Sin quedarle más que anhelar la física, se la pasa tocando un instrumento inexistente que crea poesía amateur al ritmo de una melodía invisible.

No queda más que desear el momento en el que la adicción pueda volverse continua y no tener que dejar partir al proveedor...

¿Me entiendes? Comprendes lo difícil que es...vivir sin ti...

Y así cada noche vendrá sin tu compañía... y dormiré con los ojos abiertos pensando en ti.

Y el viento artificial secará mis ojos dejándolos incapaces de llorar.

¿Será... que la droga está haciendo efecto? ¿Será que esta vez mis sentidos están siendo aturdidos?

Es una sensación que nunca antes había sentido.

Incluso la rima se pierde pero al mismo tiempo... se mantiene.

¿No te parece extraño? Que un texto sin sentido sea tan certero...

Finalmente... el cuerpo cede, por más que el alma lucha. La mirada se torna borrosa... los músculos sienten fatiga.

Es hora de partir.

A aquel lugar que sin necesidad de droga se torna tan fantástico. Lleno de magia...

Pero que lamentablemente para algunos solo es... Vacío.

Las palabras se pierden... la música se vuelve más nítida pero el cerebro más torpe.

Hoy no es uno de mis días...

He de descansar... y esperar verte en aquel castillo... Seas quien seas.

Ya que una cosa es llegar a sus puertas... Y otra es entrar.

Qué bello es escribir cuando se sabe y no lo que se muestra.

He de dormir...